¿Quién cuidará a los más pequeños y las más pequeñas de nuestras familias?
Para las aulas la cuarentena se volvió extra large. Sin fecha cierta de regreso y con la incertidumbre a flor de piel para docentes, estudiantes y familias.
Por suerte, las instituciones educativas están ahí.
Preparándose, esperando para retomar.
Pero, la suerte no está del lado de los jardines maternales,
aquellos que contienen y cuidan a los más pequeños y las más pequeñas de las
familias.
El cierre transitorio de estos jardines, en algunos casos, es
definitivo.
Entonces, si los jardines maternales cierran, ¿cómo
resolvemos esta carencia?
El Estado parece no estar dando una respuesta, porque
claramente es una función que la delegó por ley en el año 1976 a las empresas:
deja bien claro que el cuidado de la primera infancia no le corresponde y
transfiere la obligación al ámbito privado.
El artículo 179 de la Ley de Contrato de Trabajo en
Argentina crea las salas maternales y guarderías en las empresas para facilitar
la conciliación de la vida productiva de madres y padres y el cuidado de sus
hijos e hijas más pequeños.
A lo que se me dispara la segunda pregunta, ¿son los ámbitos
de las industrias u oficinas los adecuados para recibir a nuestros niños y
niñas?
Claramente, no… necesitan una adecuación, espacios
preparados especialmente para edades y necesidades dispares, desde recién
nacidos hasta por lo menos pasados los 3 años.
Pero, aunque se contara con la infraestructura, ¿las
empresas son los lugares en los que tienen que estar nuestros niños y niñas?
Nuevamente, la respuesta es no. Las industrias y oficinas forman parte del
mundo adulto, no del mundo de la infancia.
¿Dejaríamos con total tranquilidad y confianza a nuestros
propios hijos e hijas en un jardín maternal que está dentro de una fábrica
química? ¿O en una guardería que queda en el piso 7mo de un edificio de
oficinas?
¿Qué a qué riesgos o peligros exponemos a nuestras
criaturas?
Si evacúan el edificio, ¿a qué piso irías? ¿Al 7mo o a
planta baja?
En caso de foco de incendio en la fábrica química, ¿hacía
qué lugar te dirigirías primero? ¿al punto de encuentro de emergencias o a la
guardería?
Los niños y niñas en el lugar que deben estar: en las
hermosas salas maternales preparadas especialmente para ellos y ellas. Con
sillas y mesas de su tamaño, almohadones, colores y juguetes. Lejos de peligros
y riesgos innecesarios. En un lugar seguro.
Pensemos dónde queremos que estén y tomemos el compromiso
como personas, empresarios o empresarias, trabajadores y trabajadoras de apoyar
a los jardines maternales y, por su parte, el Estado tomar la responsabilidad
de gestionar y administrar este tema como corresponde, haciéndose cargo de
estos espacios.
Espacios que, si perdemos como sociedad, los vamos a sentir
y mucho.


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